El cementerio de El Casar de Escalona ha registrado durante este Día de Todos los Santos un constante ir y venir de vecinos y familiares que, aprovechando la soleada jornada, han querido cumplir con una de las tradiciones más arraigadas de nuestra sociedad: visitar a sus seres queridos fallecidos.
Desde primeras horas, el camposanto ha recibido a decenas de personas que han acudido con ramos y centros florales, han limpiado y acondicionado las lápidas y han dedicado unos minutos al recuerdo. Una estampa habitual en esta fecha, en la que el colorido de las flores contrasta con el silencio y el recogimiento propios de un lugar marcado por la memoria y los sentimientos.
Muchas familias han acudido acompañadas de sus hijos y nietos, transmitiendo también a las nuevas generaciones una tradición que continúa muy presente en la vida de nuestros pueblos. Un día para recordar, compartir recuerdos y mantener vivo el vínculo con quienes formaron parte de nuestras vidas.
Recuerdo a la tragedia de Urda
La jornada ha estado marcada también por el recuerdo de los recientes acontecimientos vividos en Urda, cuyas víctimas han estado presentes en las conversaciones de numerosos vecinos. En los corrillos improvisados entre las familias, la tragedia ha sido un comentario recurrente, sumándose al sentimiento de recuerdo y solidaridad que ha acompañado este día.
María, como cada año, ha dejado impecable la lápida de su ser querido, adornada con flores recién colocadas. Después, unos minutos de silencio, recuerdos y recogimiento. «Todos los días me acuerdo mucho de él, pero este día es más especial todavía», comenta emocionada.
Muchas historias se repiten a lo largo de esta jornada. Porque, más allá de las flores y las visitas, el Día de Todos los Santos sigue siendo una fecha para detenerse, recordar y sentir cerca a quienes, aunque ya no estén, continúan ocupando un lugar imborrable en la memoria de sus familias.




