El municipio toledano de El Carpio de Tajo vivió su jornada más esperada en honor al Apóstol. Un año más, el núcleo central de esta celebración volvió a concentrarse en las tradicionales Fiestas de Santiago, una manifestación que aunó el fervor religioso con una profunda raíz popular que ha perdurado a lo largo de las centurias en la zona de la comarca torrijeña.
Las emblemáticas carreras de caballos enjaezados representaron de nuevo la columna vertebral de la programación. Esta manifestación ecuestre y religiosa cuenta con más de cuatro siglos de historia documentada en los archivos locales. Los orígenes de esta singular celebración se remontan directamente al voto solemne realizado por los propios vecinos del municipio en el lejano año 1584, un compromiso de fe y comunidad que se ha transmitido ininterrumpidamente de generación en generación.
La combinación de la devoción al patrón, la masiva implicación de los vecinos, junto a la vistosidad de la tradición ecuestre, consolidó a las tradicionales Fiestas de Santiago como uno de los principales referentes de la identidad y la cultura popular.

